Eres ese último beso que hace que los ojos se te cierren solos y que el corazón te lata más fuerte.
Eres esa última mirada en la que se refleja todo tu cariño que hace que ninguna pesadilla asome en tus sueños.
Eres esas caricias constantes, ese roce de la yema de mis dedos con tu piel, hasta que te quedas dormida.
Eres esa sonrisa de felicidad mientras duermes, esa cara tan adorable a la que me cuesta dejar de mirar.
Eres ese abrazo mientras dormimos que hace que el mundo solo esté formado por ti y por mi, y nada más.
Eres ese primer rayo de luz mañanero, que te ilumina la cara y te hace aún más preciosa.
Eres ese beso cariñoso, tierno y suave en la mejilla que hace que esos ojos marrones den los buenos días al mundo y que se te dibuje una de esas sonrisas que me dejan sin aliento.
Eres tú, la persona que me hace feliz, la que ocupa mi mente en cada instante, por la que me cuesta dejar de suspirar, que consigue sacarme la sonrisa tonta con sólo imaginar su cara. Esa, mi niña, eres tú.
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