lunes, 27 de enero de 2014

Amanece, que no es poco

A veces el miedo nos sorprende y nos puede llegar a dominar. Es difícil atreverse a empezar algo, a dejarse llevar de nuevo si has recibido algún que otro palo antes. Es fácil jugar con las personas, es fácil encerrarnos en nuestra coraza, fingir que todo va bien y ponerle una sonrisa a todos cuando por dentro te sientes más vacío que nunca. Sabes que cuando dejas a alguien atrás antes de lo que esperabas se te va a hacer muy duro volver la vista al frente y dejar de mirar el camino que dejaste a tu paso. Se hace difícil creer que alguien podrá volver a hacerte sentir que vale la pena intentarlo, y se te hace difícil creer que alguien podrá algún día llenar ese vacío que te han dejado, esa nada dentro del todo que somos por dentro... 

Entonces es cuando nos planteamos si de verdad merece la pena. Como siempre me gusta decir, la única respuesta es que no hay respuesta fácil, que probablemente será duro volver a sentir que algo merece la pena... Hasta que pasa. 

Es entonces cuando conoces a alguien que probablemente esté en la misma situación que tú, que sepa entender cómo te sientes, que sepa entender qué necesitas, y sobre todo, que sepa dártelo. En mi caso llegó, sin hacer ruido, entró sin permiso... Y al entrar lo revolvió todo y se adueñó de ese vacío que había y empezó a llenarlo con la sonrisa más adorable que recuerdas, con la mirada más inocente y tierna que jamás has visto y con los besos más increíbles que has recibido nunca. Empiezas a pensar sólo en eso que tan feliz te está haciendo, a apoyarte en esos momentos que no salen de tu mente, en esa sonrisa que irradia alegría y felicidad y que te hace sonreír como un idiota al verla; en esa mirada que te atrae y que congela el tiempo, buscando que sólo la mires a ella, que te transmite toda el cariño que guarda en lo más profundo de sus pupilas; en esos besos, en esos labios, que son capaces de decir te quiero y te deseo a la vez, esos labios en los que estás deseando fundir los tuyos, que te llaman a perderte en su piel y a colgar el cartel de completo, porque, a decir verdad, empiezas a entender que nadie va a poder llenarte como lo hace ella. 

Tal vez sea repetir el ciclo, o tal vez ella sea la chica adecuada que por fin rompa tus esquemas y te haga creer que tu idea de felicidad aún se sostiene, y que con ella todo puede ser posible. Basta con coger su mano y sentir sus dedos acariciando los tuyos para saber que da igual la dirección que tome el camino, que sólo quieres recorrerlo con ella. Quizás no sea más que el primer rayo de sol del amanecer.

jueves, 23 de enero de 2014

Se para el tiempo

Que te pierdes en su mirada, que intentas salir pero entonces te sorprende con una sonrisa adorable y tu mente se rinde y cae en la tentación de detenerse en el tiempo y hacer que esos ojos y esos labios se queden grabados en lo más profundo de ti... Y te das cuenta de que no podrás olvidarlos, por mucho que pase el tiempo, y que nunca te han mirado con esa ternura y esa sinceridad, ni te han besado con esa mezcla tan perfecta de cariño y deseo. Que nunca has conocido a nadie como ella...

martes, 14 de enero de 2014

Las pequeñas mierdas

Las pequeñas cosas, los pequeños detalles, son los que acaban desgastando y quemando si dejamos que se acumulen. Es cierto que al principio puede que no nos molesten en exceso, y probablemente no solamos comentarlas con esa persona por miedo a quedar en ridículo porque, las cosas como son, suenan más estúpidas al decirlas de lo que lo hacen en nuestra cabeza. El problema es llegar a formar una bola con esos problemas, una montaña de mierda sobre la que echar un grano más implica desatar una avalancha de proporciones impredecibles. Al final todo se cimienta sobre la confianza en la otra persona. Si hay confianza y esa otra persona nos aprecia de verdad da igual cuán estúpidas suenen al contárselas, para ella serán importantes y hará lo posible por ayudarte. El problema está en encontrar a una persona así...

Si eres capaz de encontrar alguien así, por el amor de Dios, no la dejes escapar.

jueves, 9 de enero de 2014

Si te vas

Ojalá que me despierte y no busque razones.
Ojalá que empezara de cero,
y poderle decir que he pasado la vida
sin saber que la espero

Quédate muy cerca de mí,
así los dos, dulce madrugada.
Mírame y vuelve a sonreír,
que sino, yo no comprendo nada.

Si te vas
me quedo en esta calle sin salida.
Que este bar
está cansado ya de despedidas.

miércoles, 8 de enero de 2014

Algo cambia

Te detienes un instante, miras a tu alrededor, la ves a tu lado, sientes que el mundo se para contigo, que ese instante pasan a ser segundos, todo en torno a vosotros se congela en su sonrisa, sus ojos, mirándote con esa ternura, ese cariño, ese deseo... Empiezas a sentir como esos segundos se alargan, en tu interior la sombra del miedo se disipa, todo se llena de ella, tus labios, tus lágrimas, tu músculos, tu mente, tu cuerpo... Todo es ocupado por esa sonrisa, todo empieza a cambiar, todo vuelve a tener sentido. Ves el último rayo de luz a través de su pelo, tu mente se queda tranquila, en paz, en blanco, sólo piensas en ella, en sus ojos... Y sientes que ese no será el último anochecer que verás a través de esa melena castaña, empiezas a entender que la quieres, que no vas a permitir que se vaya de tu lado, recuerdas algo que te dijeron de pequeño: "lucha por lo que merece la pena mientras te queden fuerzas". Ella lo merece todo, cada segundo, cada instante que le dedicas... Todo en ella merece la pena.

martes, 7 de enero de 2014

Disfrutar

Quizás, si tan sólo nos centrásemos en disfrutar del momento, si tan sólo pudiéramos dejar de pensar un instante en todos nuestros miedos... Sólo quizás, la vida nos iría un poco mejor.

sábado, 4 de enero de 2014

Eres tú...

Eres ese último beso que hace que los ojos se te cierren solos y que el corazón te lata más fuerte. 

Eres esa última mirada en la que se refleja todo tu cariño que hace que ninguna pesadilla asome en tus sueños. 

Eres esas caricias constantes, ese roce de la yema de mis dedos con tu piel, hasta que te quedas dormida.

Eres esa sonrisa de felicidad mientras duermes, esa cara tan adorable a la que me cuesta dejar de mirar.

Eres ese abrazo mientras dormimos que hace que el mundo solo esté formado por ti y por mi, y nada más.

Eres ese primer rayo de luz mañanero, que te ilumina la cara y te hace aún más preciosa.

Eres ese beso cariñoso, tierno y suave en la mejilla que hace que esos ojos marrones den los buenos días al mundo y que se te dibuje una de esas sonrisas que me dejan sin aliento. 

Eres tú, la persona que me hace feliz, la que ocupa mi mente en cada instante, por la que me cuesta dejar de suspirar, que consigue sacarme la sonrisa tonta con sólo imaginar su cara. Esa, mi niña, eres tú.

miércoles, 1 de enero de 2014

Feliz 2014

El 2013 se va y me deja con un buen sabor de boca, aunque no es precisamente por que haya sido un buen año. De hecho, ha sido un año nefasto en todos los sentidos. La única parte buena que saco es que he aprendido a distinguir quiénes son buenos amigos, y por encima de todos ellos ha destacado uno sin el que me habría vuelto loco. En mayo, tras dejarlo con mi ex estaba destrozado. A día de hoy sigo sin poder sacármela de la cabeza, incluso en fin de año. Lo otro bueno que me ha dejado el año ha sido conocer a una persona... Mi isla... Ella es la única que ha conseguido evadirme de todos esos pensamientos, ella ha sido la única capaz de devolverme la ilusión de volver a enamorarme, de volver a querer a alguien de verdad, con todo lo que ello implica... No sé que nos deparará este 2014, pero espero que ella siga siendo mi islita a la que mi mente vaya a evadirse cuando esté cansada del mundo, y espero tener la madurez y entereza suficiente para poder mantener a los amigos de verdad cerca mía, y saber apartar al resto.


Feliz 2014