Hoy, día para recordar donde los haya, estamos ante algo que puede sentar un antes y un después en nuestra vida y en nuestra historia. Algunos ya hablan de III República (ojalá), pero las cosas claras: está muy negro. Y está muy negro porque no le interesa a la cúpula de este país preguntarnos y dejarnos decidir sobre nuestro futuro. Está negro porque están cagados de miedo, asustados tras las últimas elecciones y los resultados en los que PP y PSOE han visto sus votantes reducidos drásticamente, y está negro porque, pese a todo, saben que la gente quiere un cambio ya no sólo de forma de gobernar (de monarquía a república), sino un cambio de mentalidad de toda esa panda de retrasados mentales que nos gobiernan.
Han estado tranquilos en su trono viendo como tropezamos continuamente con la misma piedra, viendo cómo nos peleamos entre nosotros y cómo discutimos entre nosotros: que si el problema es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que nos hemos acostumbrado a una vida cómoda (que se lo digan a los indigentes y parados), que si los catalanes se quieren independizar, etc.
El fallo no está en que haya un rey gobernando. Es cierto que un Jefe de Estado puede robar de la misma manera que Juanca & family, pero ¡qué coño! Al menos, si me roba, que yo pueda echarlo con mi voto y no venga a sustituirle su hijo, que come de la misma mano. Pero es verdad, el fallo no está aquí, una República, por muy a favor que yo esté personalmente, no va a solucionarnos el problema. Aunque no deja de ser un primer paso. Un primer paso hacia un futuro mejor y un primer paso para resolver el que para mí es el gran problema de este país: LA EDUCACIÓN.
Es muy sencillo, a la gente le falta dignidad y sentido común, le falta un poco de empatía y rebosa egoísmo y egocentrismo. Digo yo, y sólo por mencionar, que si este señor que tenemos por presidente tuviera algo de dignidad habría dimitido al incumplir punto por punto su programa. El sistema es fácil: ¿no eres capaz de cumplir lo que has prometido para llegar al poder? No tienes legitimidad para estar en el gobierno. Te han votado por lo que decías (o mentías), la gente ha delegado la confianza en ti, ha delegado su participación democrática en tu persona para hacer aquello a lo que te has comprometido. ¿No puedes porque la situación es difícil? Pues te largas, y dejas paso a otro que vaya a cumplir lo que promete, que se hagan elecciones y salga elegido aquel que prometa aquello que, de forma real y sin utopías, pueda cumplirse.
Esto es lo que haría una persona decente y con dignidad. Pero el problema no se queda aquí por desgracia. Eso aquí en España jamás se dará por la sencilla razón de que aquí tó dios va a lo suyo, aquí todos miramos por nuestro puto ombligo, tal que así: Ah, ¿que el de al lado le va a ir fatal con esta reforma? -No, no, que si no la hago sólo estarás un poco peor y dejarás de ganar medio millón de los 10 millones que cobras y a cambio el podrá tener una vida digna + ¿cómo? ¿medio millón menos? No, no, tira pa'lante con eso.
Nos falta conciencia de sociedad, nos falta pensar un poco más en todos nosotros, en los que nos rodean. Nos falta mirar menos por nuestro ombligo y pensar en el bien común. BIEN COMÚN, TODOS BIEN, ¿tan difícil es de entender? ¿Tanto les cuesta a las grandes empresas tributar en España como empresas españolas que son y dejar de ganar un poco para que todos tengamos más dinero y podamos disfrutar de una educación, un sistema sanitario y un sistema de I+D+I en condiciones y acorde a la situación europea?
Y aquí vuelvo a lo de antes: falta educación, falta sentido de la responsabilidad para asumir y cumplir con aquello que predicamos, para pensar más allá de nuestras jodidas narices y mirar hacia delante, hacia una sociedad y un país del que TODOS nos podamos sentir orgullosos cuando no ganemos mundiales... Pero Spain is different.