lunes, 26 de mayo de 2014

Podría estar bien

Que a veces nosotros mismos seamos nuestro peor enemigo no es ningún misterio. El autosaboteo está a la orden del día. Destruir todo aquello que anhelamos sólo por la simple idea de que, a pesar de todo lo que podamos hacer, existe una posibilidad de que no salga bien... La mayoría de las veces es por miedo, eso está claro, pero ¿hasta qué punto vamos a dejarnos a nosotros mismos destruir nuestra propia felicidad? 

Es difícil deshacerse de esos sentimientos, de ese miedo compulsivo a ser feliz por miedo a que se acabe. La felicidad es una droga que nos tiene agarrados por nuestras partes pudendas, y sabemos que si la probamos y algún día vuelve a faltarnos, el síndrome de abstinencia será brutal...

Pero un día llegan unos ojos que inundan todo lo que te rodea y que cuando los miras fijamente parecen decirte "estoy aquí para quedarme...". ¿Cómo confiar en ellos? ¿Cómo saber que no es otra mala treta de la vida que vuelve a querer reírse de ti? No paras de poner a prueba la sinceridad de esas palabras que resuenan en tu cabeza sin saber que ese examen continúo puede hacer que huyan... Hasta que llega un día en el que te das cuenta de que nadie ha demostrado más por ti, nadie se ha esforzado tanto por disfrutar de segundos a tu lado... Y sólo pide a cambio cariño y comprensión.

No puede ser tan malo eso de mirar a unos ojos directamente y sentirte como en casa, ni eso de besar unos labios y sentir que no quieres que esos segundos acaben nunca, ni eso de levantarte y que lo primero que veas sean esos ojos abiertos de par en par dándote los buenos días acompañados de la sonrisa más sincera que hayas visto... 

Entonces en tu mano queda, no puede ser tan malo.


viernes, 23 de mayo de 2014

El último mono

Últimamente me siento un poco descolgado del mundo... No sé, creo que mi problema es seguir esperando gestos y cosas de la gente, seguir esperando que me tengan en cuenta cuando toman decisiones que pueden afectarme y, alguna que otra vez al menos, la balanza se incline a mi favor.

Se ve que soy de los pocos "idiotas que piensan en los demás y los tienen en cuenta" que quedan. Me estoy planteando más que nunca eso se sumarme al carro del egoísmo y el egocentrismo y mirar única y exclusivamente por mi ombligo. Parece que así es como funciona el mundo hoy en día...

Pero lo peor es que sé que nunca será así, nunca tendré la suficiente voluntad como para olvidarme de los que me importan y dejar de pensar en ellos. Me da que me va a costar mucho eso de mirar sólo por mi y saber que alguien que me importa puede salir malparado tras mi decisión. No tengo ese chip de "hijoputa" que parece que regalan gratis nada más nacer. 

Toca hacer un poco de introspección, aunque de momento me voy a dedicar a mandar a todas esas personas que haya en mi vida al carajo cuando pidan algo de mí...

jueves, 22 de mayo de 2014

Vuelta a las andadas

Llevo mucho sin escribir, se me ha ido de las manos. La verdad es que dejé de escribir porque empecé a dedicarme a contar cosas que no me motivaban demasiado (el porqué de mi desazón últimamente con este mundo), pero poco a poco he ido recobrando la ilusión, y la verdad es que cuando empiezas a sentirte mejor, recordar toda la mierda que provocó que un chaval alegre se volviera triste es un poco desmotivante. 

He borrado esas entradas... Sinceramente, voy a empezar a volver a escribir lo que me salga de las narices, como siempre he querido hacer, ya sea política, ciencia (a lo que me dedico), o sentimientos ocasionales. Últimamente he empezado a desahogarme por Facebook, pero eso suele suponerme algún que otro quebradero de cabeza, se ve que la libertad de expresión en este mi país está algo chunga (España, por si no lo habéis notado...).

Como siempre, no sé si esto lo leerá alguien alguna vez, simplemente lo uso como método para desahogarme y quitarme de encima la frustración que me hacen sentir ciertos acontecimientos a lo largo de la semana. Espero que sirva de algo...