Me gustaría empezar esta sarta de entradas que con frecuencia se contradirán con algo que sé que en la vida cambiará para mí, una idea más que fija reflejada en el epílogo de un libro que leí hace tiempo. Dice así:
"Mi madre solía decir que el amor nunca se malgasta, aunque no te lo devuelvan en la misma medida que mereces o deseas.
-Déjalo ir a raudales -decía-. Abre tu corazón y no tengas miedo de que te lo rompan. Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos acaban convertidos en piedra."
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