Me he llevado un mes alejado de todo esto por miedo a sincerarme demasiado conmigo mismo, y también porque necesitaba pensar.
Suena ingenuo, pero me he dado cuenta de que casi todo el mundo es tremendamente egoísta. Quizás algunos más, quizás otros menos. En mi caso, siempre he sido de los que lo dejan todo de lado (el orgullo, la ambición, mi propio bien y hasta el sentido común) por entender a la otra persona, me he despreocupado siempre de mí y me he desvivido por hacer a la otra persona feliz... Creía que si todos éramos así, si conseguía tener a alguien así en mi vida, todo podría ser genial, pero me he dado cuenta de que he desatendido demasiado mi felicidad. He dejado de lado mi bienestar por el de los demás, pretendiendo que los demás se preocuparan por el mío, al igual que yo por el de ellos, y sin embargo no he obtenido nada de eso.
Igual ahora es un poco radical y se irá moderando con el tiempo, pero he llegado a la conclusión de que para hacer feliz a alguien primero tengo que ser plenamente feliz yo, y eso sólo se consigue si yo soy el primero que se preocupa por mi felicidad. Implicará que me vuelva egoísta en muchas situaciones, pero es que son tantas las veces en las que me he dejado de lado a mi mismo a cambio de nada que creo que ya me toca ser egoísta a mí y preocuparme por mí mismo.
Esto es sólo una pequeña reflexión, una introducción a todo el caos que hay ahora mismo en mi mente, que es bien grande. Supongo que conseguiré ir desglosándolo poco a poco, aunque cueste, de ahí que esto sea tan impreciso. Sólo dejo un consejo para mi yo futuro y para quien pueda leer esto: Quiérete y preocúpate de ti mismo, que los demás harán lo propio también.
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