Que la cordura me abandona si no la ilumina tu luz,
que la vida no quiere pasear si no es de la mano de tu risa,
que sin tus besos ni tus caricias no quiero pasar mi tiempo,
ni quiero otra realidad que amargue mis sueños.
Que nunca llegarás a saber lo que mi corazón te dice,
ni sabrás que mi realidad sin ti es triste,
porque nunca serás consciente de lo que tu alma refleja
en cada rincón de esta casa sin pilares ni tejas,
Y todo, amor, por esa luz que tu sonrisa difunde,
que alegra mis días y mitiga mis penas
y que abarca todo lo que las sombras queman.
Así que deja, ¡deja que todo lo inunde!
Que así la vida siempre merecerá la pena.
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